lunes, 23 de agosto de 2010

Ciudadano Santos (carta publicada en Faro de Vigo por Iván Vaqueiro)

Aunque en los tiempos que corren puede parecer anticuado e ingenuo, es importante recordar el significado que la palabra democracia tiene, aunque sea a nivel local. Y es sin duda más necesario que nunca en O Porriño, a la vista de lo que ha sucedido en los últimos meses desde la moción de censura del pasado mes de febrero de 2010. No solo en lo referente a que el nuevo alcalde eliminase los plenos mensuales, haya intentado poner los plenos a horas laborables de mañana para que no pudiésemos asistir, sino que, en una nueva vuelta de tuerca, haber cercenado a la oposición el derecho fundamental de poder expresarse en los plenos cuando toca la parte de mociones, ruegos y preguntas, como sucedió el pasado 28 de julio cuando el alcalde levantó el pleno justo en el momento en el que empezaba el punto de preguntas y mociones; y se negase a continuar el pleno al día siguiente o a la semana siguiente, retrasando de este modo el control de la oposición hasta el próximo pleno de septiembre. Algo que por más que trato de buscar explicación no me vienen más que palabras relacionadas con otros regímenes políticos que no son precisamente democráticos. Los teóricos de la política acuñaron el término de "democradura" para definir las democracias que tenían aspecto formal, pero que no respetaban los derechos de las minorías. Está por tanto en O Porriño más de moda que nunca la genial definición del Premio Nobel Óscar Arias, cuando afirmaba que "no se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático. Hay en nuestra región gobiernos que se valen de los resultados electorales para justificar su deseo de restringir libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Se valen de un mecanismo democrático para subvertir las bases de la democracia. Un verdadero demócrata, si no tiene oposición, debe crearla. Demuestra su éxito en los frutos de su trabajo, y no en el producto de sus represalias".


Porque no vale presentarse a unas elecciones y, luego, cuando se accede al poder, subvertir las reglas democráticas. Por eso no me puedo quedar callado cuando desde su llegada al poder no ha hecho sino tratar de bloquear la legítima labor de la oposición. Pero termino con lo que me parece más grave: su falta absoluta de interés en la situación del Centro de Salud, un tema que se negó a debatir en el pleno, en el que no permitió al grupo socialista debatir sobre la situación de las altas temperaturas en el mismo; algo que nos llevó a movilizarnos ante la Xunta de Galicia, que esta vez sí, arregló parcialmente el problema, mientras el ciudadano Santos se dedicaba no sabemos a qué, aunque lo hemos visto en muchas fiestas, que parece ser lo único que le interesa.

El alcalde ha dejado literalmente "tirados" a los cientos de vecinos que han tenido que soportar temperaturas de hasta 35 grados en el Centro de Salud, y no porque no se lo avisásemos. Por eso, esta falta de respeto democrático no se puede consentir, porque el Concello, señor Santos, no es una empresa en la que puede hacer lo que quiera. Recuerde que de momento es el primer ciudadano, y lo que eso implica en democracia, algo que como bien dijo Pericles en su famosa Oración Fúnebre de Atenas: "A todo el mundo asiste (la Democracia), de acuerdo con nuestras leyes, la igualdad de derechos en los conflictos privados y públicos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario